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DISPLASIA DE CADERA

Displasia de cadera canina

Destacados, Traumatología y Ortopedia | 19.04.2010

Descripción general

La displasia de cadera canina es una enfermedad que empieza en perros jóvenes con inestabilidad o profundo relajamiento de la articulación de la cadera (Figura 1). La laxitud de la articulación de la cadera es responsable de los primeros signos clínicos. El movimiento anormal de la cadera estira la cápsula articular fibrosa y el ligamento que conecta la cabeza del fémur con la pelvis, produciendo dolor y cojera. El acetábulo (la cavidad de la cadera) se deforma con facilidad por el continuo movimiento de la cabeza femoral. Puede ocurrir una microfractura del hueso acetabular, causando más dolor y cojera en perros jóvenes. La respuesta fisiológica del perro ante la laxitud articular es una fibroplasia proliferativa o engrosamiento de la cápsula articular y formación de osteofitos o de hueso nuevo en el borde del acetábulo y el cuello femoral (Figura 2).

CLIKFigura 1. La displasia de cadera se presenta en animales jóvenes como inestabilidad de la articulación de la cadera. A medida que el perro gana peso, la cabeza del fémur (la “bola”) sale del acetábulo (la “cavidad”) hasta el grado que la cápsula articular y el ligamento lo permitan. La cápsula articular y el ligamento se estiran gradualmente permitiendo que la cabeza femoral salga del acetábulo aún más.

CLIKFigura 2. La inestabilidad de la articulación origina un desgaste anormal del cartílago. El desgaste del cartílago conduce a la formación de osteofitos (espolones óseos) y al engrosamiento de la cápsula articular, que son signos característicos de osteoartritis o enfermedad degenerativa de las articulaciones.

Estas respuestas ayudan a estabilizar la articulación de la cadera. La formación de hueso nuevo es visible en las radiografías y se considera como osteoartritis o enfermedad degenerativa de las articulaciones (Figura 3).

CLIKFigura 3. Radiografía pélvica de un perro con enfermedad degenerativa de las articulaciones (osteoartritis) en la cadera como consecuencia de una displasia de cadera.

La osteoartritis progresa durante la vida del perro. Sin embargo, los signos radiológicos de osteoartritis no siempre están asociados con la función clínica.

Causas

Las causas de la displasia de cadera son multifactoriales, e incluyen tanto factores hereditarios como ambientales. Un rápido crecimiento y aumento de peso ocasionado por una ingesta nutricional excesiva puede fomentar el desarrollo de displasia de cadera. Algún traumatismo leve y repetido que causa inflamación sinovial (revestimiento de las articulaciones) también puede ser una causa importante.

Incidencia y prevalencia

La incidencia de displasia de cadera es mayor en perros de raza grande. Dos poblaciones de animales presentan signos clínicos de cojera: (1) pacientes de 5 a 10 meses de edad, y (2) pacientes con enfermedad degenerativa de las articulaciones.

Signos y síntomas

Los signos clínicos de la displasia de cadera incluyen cojera, resistencia a levantarse o a saltar, desplazamiento del peso a las extremidades delanteras, pérdida de masa muscular en las extremidades traseras y dolor al manipular las caderas. Los perros pueden mostrar signos clínicos en cualquier etapa de desarrollo de la enfermedad, aunque muchos perros con displasia de cadera no muestran signos clínicos aparentes. Algunos perros muestran dolor entre los 6 y 8 meses de edad, pero se recuperan mientras crecen. A medida que la osteoartritis progresa con la edad, algunos perros pueden mostrar signos clínicos similares a los de las personas con artritis, tales como cojera después de hacer ejercicio inusual, cojera después de un prolongado confinamiento, problemas graves si tienen sobrepeso.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la DCC son la raza (genético), el rápido crecimiento y el exceso de nutrientes.

Algunos veterinarios recomiendan tomar una radiografía de las caderas a los 6 meses de edad a fin de identificar a los perros con displasia de cadera con suficiente tiempo para realizar una triple osteotomía pélvica. En el caso de muchos perros, los propietarios buscan el asesoramiento quirúrgico de un veterinario cuando el perro ha estado cojo durante un período regular de tiempo, y no ha respondido a la terapia médica. Muchos de los tratamientos quirúrgicos para la displasia de cadera son realizados por cirujanos especialistas.

Exámenes, pruebas de detección e imágenes

El examen físico incluye una evaluación de la cojera y la palpación de las caderas. Muchos perros tienen dolor cuando se estira la articulación de la cadera al mover la pata hacia atrás. La vista radiográfica estándar para diagnosticar una displasia de cadera es la vista ventrodorsal de la pelvis con las extremidades traseras extendidas de forma simétrica y giradas hacia el interior para centrar las patelas en el surco troclear (Figura 3). El perro debe estar muy sedado o anestesiado para descansar y estar en la posición adecuada. La Fundación Ortopédica para los Animales (Orthopedic Foundation for Animals), una agencia que detecta la displasia de cadera canina, certificará a un perro después de 2 años de edad. Las radiografías de estrés pueden ser utilizadas a los 4 meses con el objetivo de detectar la susceptibilidad de la raza a la displasia de cadera. Se puede utilizar una vista del borde dorsal acetabular para definir el ángulo y la condición del borde dorsal acetabular en la evaluación de un perro para una triple osteotomía pélvica.

Diagnóstico diferencial

Cierta cantidad de problemas neurológicos y ortopédicos causa signos clínicos similares a los observados en la displasia de cadera. En perros jóvenes, se debe hacer una distinción entre la displasia de cadera y la cojera causada por panosteítis, osteocondrosis y ocasionalmente por lesión parcial o total del ligamento cruzado craneal. En los pacientes mayores, es necesario descartar el dolor y la cojera asociada con la presión sobre las raíces nerviosas en la espalda baja, y la cojera asociada con la rotura del ligamento cruzado craneal, poliartritis o neoplasia ósea (cáncer) antes de atribuir síntomas clínicos de displasia de cadera. Muchos perros tienen una evidente displasia de cadera en las radiografías, sin embargo, la cojera es causada por otro problema.

Complicaciones causadas por la enfermedad

La principal complicación causada por la displasia de cadera es el desarrollo de osteoartritis o enfermedad degenerativa de las articulaciones. Los perros con caderas inestables como consecuencia de una displasia de cadera son más propensos a dislocarse la cadera con un traumatismo mínimo, por ejemplo, pueden caerse mientras corren en el patio.

Opciones de tratamiento

El tratamiento depende de la edad del perro, del grado de malestar, los hallazgos físicos y radiográficos, y de las expectativas y situación económica del propietario. Existen opciones conservadoras y quirúrgicas para animales jóvenes y adultos con dolor de cadera como consecuencia de una displasia de cadera. En la mayoría de animales jóvenes se usa un tratamiento conservador o médico. Aunque la intervención quirúrgica temprana con sinfisiodesis púbica juvenil o triple osteotomía pélvica puede mejorar el pronóstico de la función clínica aceptable a largo plazo, aproximadamente el 75% de los pacientes jóvenes tratados de forma conservadora recuperan la función clínica aceptable en la madurez. El 25% restante necesita tratamiento médico o quirúrgico en algún momento en la vida.

En cachorros de menos de 20 semanas, puede llevarse a cabo una sinfisiodesis púbica juvenil (SPJ), una técnica para detener el crecimiento del pubis (parte de la pelvis), con el objetivo de modificar el crecimiento de la pelvis y aumentar el grado de cobertura del acetábulo sobre la cabeza femoral. La mayoría de cachorros de esta edad no muestra signos clínicos de displasia de cadera, de modo que el diagnóstico depende de la utilización de una técnica de cribado para documentar la laxitud de la cadera, tal como Penn Hip, que determina los animales que pueden ser candidatos para el procedimiento. Aunque no se han desarrollado los criterios específicos para la aplicación de SPJ, los cachorros de menos de 20 semanas de edad que tienen pruebas palpables y radiográficas de la laxitud en la cadera puedan considerarse aptos para el procedimiento.

Los perros jóvenes (menos de un año) con relajamiento profundo de caderas, pero sin cambios artríticos, pueden ser tratados con osteotomía pélvica (también llamada en ocasiones triple osteotomía pélvica). Este procedimiento consiste en cortar el hueso pélvico en tres lugares y girarlo para estabilizar la articulación de la cadera y en muchos casos, retrasar la progresión de la osteoartritis. (Figura 4).

CLIKFigura 4. Radiografía pélvica de un perro tras una triple osteotomía pélvica. El objeto de esta cirugía es crear un acetábulo (cavidad) lo suficientemente profundo para que la cabeza femoral ya no salga de la cavidad cuando el perro suba de peso.

Los perros jóvenes con osteoartritis no se beneficiarán de este procedimiento y serán tratados médicamente, según sea necesario. Se debe buscar asesoramiento veterinario para tratar el dolor y la cojera con antiinflamatorios no esteroideos (AINES). También puede ser recomendado un tratamiento concurrente con un agente nutracéutico.

Los perros adultos con displasia de cadera que no muestran signos clínicos no requieren tratamiento médico o quirúrgico. Estos perros deben estar delgados y practicar ejercicios moderados y consistentes para desarrollar una buena masa muscular que soporte las caderas. Los perros adultos con cojera ocasional pueden ser tratados con antiinflamatorios no esteroideos y descanso. Si la cojera puede estar asociada con una determinada actividad, es mejor evitar la actividad. Una vez que la cojera disminuye, se debe establecer de manera lenta un programa de ejercicio consistente. Si se repite la cojera, se debe reducir el ejercicio y administrar nuevamente los medicamentos. Debe hacerse todo esfuerzo para que el perro se mantenga delgado. Idealmente, se debería poder sentir fácilmente las costillas. En los perros obesos, solamente la pérdida de peso puede aliviar los síntomas clínicos. Cuando el tratamiento médico no proporciona alivio del dolor y la función razonable, el perro es un candidato para uno de los dos procedimientos quirúrgicos para reconstruir la articulación de la cadera. La osteotomía de cabeza y cuello femoral consiste en quitar la parte femoral de la articulación de la cadera. (Figura 5). La articulación se recupera con tejido fibroso y en muchos casos permite una vida sin dolor.

CLIKFigura 5. Radiografía pélvica de un perro tras una osteotomía de cabeza femoral. El objeto de este procedimiento es eliminar el contacto entre los huesos de la articulación de la cadera en degeneración y permitir la formación de una pseudoartrosis (articulación falsa) con tejido cicatrizante que se traduce en menos dolor.

El reemplazo total de cadera (RTC) consiste en reemplazar la articulación de la cadera con una prótesis de metal y polietileno (Figura 6). Este procedimiento permite recuperar el normal funcionamiento de las extremidades en los perros grandes. El procedimiento es costoso debido a los implantes y los requisitos técnicos de la cirugía, y requiere un compromiso de los propietarios en la atención de seguimiento.

CLIKFigura 6. Radiografía pélvica de un perro tras reemplazo total de cadera (RTC). El objeto de este procedimiento es reemplazar el cartílago del acetábulo (cavidad) con un implante de polietileno, y la cabeza femoral con una prótesis de metal. L a mayoría de perros recupera de manera excelente la función después de un reemplazo total de cadera.

Posibles complicaciones después de la cirugía

Los riesgos de complicaciones después de una sinfisiodesis púbica juvenil son bajos y el fracaso del procedimiento para reducir la subluxación de la cadera no impide un tratamiento quirúrgico en el futuro.

Las complicaciones reportadas después de la osteotomía pélvica incluyen falla del implante, pérdida de la abducción del miembro, y estrechamiento de la pelvis. Sin embargo, la incidencia de complicaciones es baja y los informes sobre la función clínica a largo plazo son desde buenos a excelentes.

Los resultados después de la osteotomía de la cabeza femoral varían. El pronóstico depende en gran medida del tamaño del paciente y la fisioterapia postoperatoria. En los pacientes grandes, el 50% de los animales tienen una función buena o excelente. El resto de perros tienen diversos grados de cojera, pero la función por lo general mejora en comparación con el estado preoperatorio. Los pacientes de tamaño medio y pequeños suelen tener una función del miembro buena o excelente.

El resultado del reemplazo total de cadera es la excelente recuperación de la función normal a menos que se produzcan complicaciones. Las complicaciones después del reemplazo total de cadera son la infección, luxación de cadera y la fractura.

Seguimiento de los pacientes quirúrgicos

Después de la osteotomía pélvica la actividad del perro debe ser restringida a ejercicios de correa hasta que las osteotomías se curen, generalmente 6 semanas. La mayoría de pacientes sube de peso poco después de la cirugía y debe ser confinada para evitar el uso excesivo de la pierna durante el período de cicatrización.

Posterior a la osteotomía de cabeza y cuello femoral, los pacientes deben utilizar la extremidad tan pronto como sea posible. La terapia física y el ejercicio controlado para aumentar el rango de movimiento de la cadera son esenciales para un resultado óptimo. Pueden pasar 6 o más semanas después de la cirugía para que algunos perros muestren mejoría.

Tras un reemplazo total de cadera, la mayoría se siente lo suficientemente cómodo para usar la pierna ya que las prótesis se estabilizan con cemento óseo. Muchos perros estarán activos rápidamente, y deberán ser confinados a una pequeña zona con actividad restringida solamente a caminata con correa. El perro debe evitar escaleras, superficies deslizantes e interacciones con otros perros. Si todo va bien, después de 4-6 semanas, se puede incrementar lentamente la actividad hasta llegar a la normalidad.

TORSION DE ESTOMAGO

Torsión de estomago

Esta se considera la urgencia mas complicada en mi profesión, y hago mucho hincapié a los propietarios de caninos de talla grande. El estómago actúa como reservorio de los alimentos, siendo ahí donde se mezclan y son predigeridos antes de pasar al intestino delgado, para su digestión propiamente dicha El perro puede tardar en digerir el alimento entre 5 y 6 horas e incluso bastante más, dependiendo de la calidad del alimento y el balanceado resulta de mucho más difícil digestión que los alimentos naturales, frescos y crudos.

Cuando por distintos motivos el alimento contenido en el estómago se fermenta en exceso y da lugar a una producción exagerada de gas, con la consiguiente acumulación de materia espumosa semi-digerida que no puede ser evacuada con la suficiente rapidez, el estómago tiende a dilatarse, presionando los órganos vecinos y los vasos sanguíneos. El perro, sumamente incómodo, ingiere entonces mayores cantidades de agua en su intento de liberar esa presión y lo único que consigue es retrasar aún más la digestión, acumular todavía más gas y multiplicar el volumen del contenido estomacal.

Dado que el estómago del perro está suspendido como si fuera una hamaca y sujeto apenas por unos ligamentos muy endebles, ocurre entonces que como consecuencia de todo ello, tiende a rotar sobre sí mismo, parcial o totalmente y al hacerlo se obstruyen totalmente los únicos dos esfínteres que dan acceso a este, con lo cual el contenido estomacal y los gases quedan aprisionados definitivamente y sin ninguna vía de escape.

SINTOMAS LLAMAR AL VETERINARIO!
El perro produce entonces intentos vanos de vomitar, siente dolor, está incómodo, continúa ingiriendo agua (que inmediatamente expulsa por boca, dado que el estomago ya no puede contenerla), y manifiesta todo el elenco de síntomas propios de la torsión de estómago que son fácilmente identificables.

El colapso que sigue origina toda una serie de fallos orgánicos en cadena, la interrupción del flujo sanguíneo y la necrosis de los órganos digestivos, el estado de Soc. puede llevar a la muerte en pocas horas.

Los datos más optimistas aseguran que sólo el 15% de las torsiones totales de estómago acaban en muerte, pero los más realistas han convenido que hasta el 60% de los perros afectados por una torsión fallecen antes de poder recibir el tratamiento de urgencia, durante la intervención quirúrgica que le sucede o en los 2 o 3 días posteriores debido a las complicaciones cardiorrespiratorias o cerebrovasculares que lleva este cuadro clínico, cuando no como consecuencia de la propia necrosis de los órganos afectados colateralmente.

Las causas para la torsión continúan suscitando polémica y los especialistas no logran ponerse de acuerdo sobre cuales sean las más probables, sobretodo porque la torsión se produce en circunstancias muy diversas y afecta a perros de muy distinto tipo. Sin embargo en lo que sí parecen coincidir unos y otros es en el hecho de que entre las más probables estarían:

La ingesta de grandes cantidades de alimento de una sola vez a la que sigue la toma de mucho agua;
La practica de ejercicio violento inmediatamente antes y justo después de cada toma
.- La excesiva flatulencia que ciertos alimentos preparados producen
.- La rápida y exagerada fermentación de ciertos productos en el estómago
.- La dificultad para eliminar todos los gases de forma rápida y continuada
.-La edad, teniendo en cuenta que una etapa de máximo riesgo es aquella en torno a los 7-9 años
La predisposición racial , sobre todo las razas grandes ej: Labrador, Golden Retriever, Mastin, Siberianos, Dogo, San Bernardo, etc
La predisposición familiar,
Un avanzado estado de gestación en hembras que portan camadas muy largas y que ingieren grandes cantidades de comida de una sola vez en vez de que su ingesta sea distribuida en varias tomas


MUY IMPORTANTE PARA EVITAR LA TORSION
1) Seleccionar marcas de alimento reconocidas y de alta concentración, evitando así tener que dar mucha cantidad de cada vez
2) Dividir la ingesta diaria en dos, o mejor aún, tres tomas
3) Evitar que el perro beba agua en exceso justo antes y justo después de cada toma
4) Procurar que el animal coma en un espacio limitado, lejos del ajetreo doméstico, separado de otros congéneres y en condiciones de máxima tranquilidad
5) Asegurarse de que no realice ningún tipo de ejercicio (ni siquiera subir o bajar escaleras o saltar de un sillón al suelo y vise-versa) desde al menos una hora antes y hasta dos horas después de cada ingesta
6) Mantener al perro bajo estricta vigilancia durante la primera hora que sigue a cada toma y no permitir que campe por sus respetos


PARVOVIRUS

El parvovirus es una de las enfermedades contagiosas más frecuentes en los perros. En algunos países es la enfermedad canina más común.

El parvovirus es causado por un virus que lleva el mismo nombre. Esta enfermedad afecta el tracto digestivo de los perros y puede afectar el músculo cardíaco en cachorros muy jóvenes.

El parvovirus fue identificado en 1978 y desde entonces se han encontrado cepas mutantes del virus. Aunque existe una vacuna para prevenir la enfermedad, algunos perros vacunados enferman.

Transmisión del parvovirus canino

El parvovirus se transmite mediante las heces de perros infectados. Dado que el virus es muy resistente a condiciones ambientales adversas, puede permanecer latente en el ambiente.

El virus del parvovirus canino también puede encontrarse en superficies y objetos que han estado en contacto con heces infectadas, tales como las suelas de los zapatos.

Otros animales, como insectos y roedores, pueden servir como vectores de transmisión del parvovirus canino.

Síntomas y diagnóstico del parvovirus canino

Los síntomas del parvovirus canino pueden variar en intensidad para cada individuo. Los perros adultos suelen ser más resistentes a la enfermedad y es frecuente que no presenten síntomas notorios. En cambio, los cachorros menores a seis meses son altamente susceptibles al parvovirus y es frecuente que mueran si se contagian esta enfermedad.

Algunas razas son más susceptibles al parvovirus. El Dobermann, Labrador y el Rottweiller suelen ser más susceptibles que otras razas a esta enfermedad.

Los síntomas del parvovirus canino son: vómitos, diarrea, deshidratación y heces con sangre (que pueden verse como heces oscuras). Debido a la fuerte deshidratación del perro o cachorro, la muerte suele ocurrir entre las 48 y las 72 horas desde que ocurren los primeros síntomas.

En casos severos, el parvovirus produce una disminución de los glóbulos blancos, llamada leucopenia y constituye un metodo de diagnostico

Debido a que los síntomas del parvovirus canino son comunes a otras dolencias, el diagnóstico preciso requiere de análisis de laboratorio. Sin embargo, las medidas para tratar la deshidratación pueden empezar inmediatamente.

Los cachorros menores de tres meses pueden sufrir inflamación del corazón. En estos casos, no existe diarrea y el cachorro puede morir en unos pocos minutos o en pocos días. Aún si sobrevive por más tiempo, el daño cardíaco es severo y suele conducir a la muerte.

Prevención y tratamiento del parvovirus canino

Actualmente no existe una cura para eliminar el virus de un perro que ha sido contagiado de parvovirus. El único tratamiento que se puede realizar consiste dar soporte vital al animal, para evitar la muerte por deshidratación.

Para tratar el parvovirus canino se suele mantener el balance de líquidos y electrólitos por vía intravenosa. En casos menos severos también se pueden emplear inyecciones subcutáneas y reposición de líquidos por vía oral.

La reposición de líquidos y electrólitos es lo más importante en casos de parvovirus, ya que es la deshidratación lo que conduce a la muerte del perro. Sin embargo, en algunos casos también puede ser necesario administrar antibióticos para prevenir infecciones oportunistas.

Debido a que el tratamiento del parvovirus canino es poco efectivo (existe una alta tasa de mortalidad), la mejor manera de combatir esta enfermedad es mediante la prevención.

La prevención del parvovirus canino se realiza mediante la vacunación del cachorro y perro adulto, y manteniendo la higiene de los lugares en que los perros viven y pasean. El programa de vacunación debe decidirlo el veterinario y debe ser seguido estrictamente para reducir el riesgo de contagio. Aún así, algunos perros vacunados contraen el parvovirus canino, por lo que la higiene no debe dejarse de lado.

TOXOPLASMOSIS

La Toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria que afecta a casi todas las especies de sangre caliente, (incluso al hombre).
Los gatos y otros felinos son los únicos huéspedes definitivos del Toxoplasma gondi.
La Toxoplasmosis es una de las más importantes zoonosis en el mundo, pero a pesar de ser extremadamente común, raramente produce enfermedad clínica significativa.
El gato se infecta al ingerir parásitos enquistados presentes en los tejidos de los huéspedes intermediarios (carne mal cocida, roedores, aves).
Tras la ingestión, los organismos parasitarios se reproducen en el intestino del gato y los huevos se eliminan por materia fecal. De todas maneras, los huevos recién eliminados no son transmisores de la enfermedad. Necesitan un tiempo de 1 a 3 días para ser infecciosos y lo hacen entre los 2 y 3 meses de vida unicamente
Los huéspedes intermediarios, incluido el hombre, que han estado expuestos en algún momento al parásito, poseen defensas, y ya no van a volver a contagiarse otra vez.
Los únicos grupos de riesgo serian las personas inmunosuprimidas (por ejemplo enfermos de HIV) o mujeres embarazadas que tuvieran contacto por primera vez durante la gestación. Las madres que ya estaban infectadas antes de la concepción estarán inmunizadas
Siempre se le hecho la culpa al gato, por la Toxoplasmosis, pero existen factores de riesgo mas importantes como comer carne mal cocida, no lavar correctamente las verduras y manipular alimentos sin higienizarse las manos.

Cómo prevenir la enfermedad?
Cambiar la caja de arena de los gatos todos los días, ya que por lo menos se necesitan 24 horas para que los huevos se hagan peligrosos. La mujer embarazada debe hacerlo con guantes.
Evitar que el gato se alimente de roedores, aves y alimentos en mal estado, no permitir los habitos de salida y el contacto con gatos vagabundos. Esto se logra con la esterilización temprana.

Cómo saber si el gato está infectado?
Es extremadamente difícil hacer un diagnostico en el gato.
Un análisis de materia fecal no resulta específico, la técnica es dificultosa y considerando que sólo eliminan el parásito durante 2 semanas en toda su vida, sin presentar síntomas clínicos, es casi imposible de detectar.
Una determinación de anticuerpos en sangre podría resultar más beneficiosa.
No existe un tratamiento especifico, si la Prevenciòn

Moquillo Canino

El moquillo canino es una enfermedad extremadamente contagiosa provocada por un pequeño virus; se transmite con mayor frecuencia por medio del contacto con las mucosidades y las secreciones acuosas de los ojos y hocico de los perros infectados. El contacto con la orina y las heces fecales de los perros infectados puede resultar igualmente en infección. Un perro sano puede infectarse sin entrar en contacto con un animal infectado. Los criaderos y los corrales para perros, al igual que cualquier otra área usada por perros infectados pueden albergar el virus del moquillo canino. El virus puede ser transmitido por las corrientes de aire y objetos inanimados. A menos que se fuese a mantener al perro completamente aislado, es prácticamente imposible evitar que se exponga a la enfermedad.

Prácticamente todo perro que alcance el año de edad ha estado ya en contacto con el virus.

El moquillo presenta muchos signos que no siempre son característicos. Es por esta razón que se puede demorar el tratamiento hasta el punto de no llegar a darse. Frecuentemente, la enfermedad produce algo así como un resfriado severo. La mayoría de los perros infectados tienen fiebre. Los animales expuestos a la enfermedad pueden contraer bronquitis, neumonía e inflamación del estomago y de los intestinos. Los primeros signos del moquillo que el dueño del perro puede detectar son: estrabismo, congestión y secreción de pus en los ojos. Son frecuentes también, una reducción en el peso, tos, vómitos, secreciones nasales y diarrea.
En los estados mas avanzados de la enfermedad, el virus ataca con frecuencia el sistema nervioso, provocando una parálisis parcial o completa, como también tic y convulsiones. Los perros que sufren la enfermedad se muestran generalmente apáticos y tienen muy mal apetito. Hay casos en que los síntomas pueden ser muy tenues y que no lleguen a detectarse, o puede que el perro tenga solamente una ligera fiebre durante un par de semanas.
Los problemas nerviosos pueden aparecer a veces semanas después que el animal se ha recuperado de los primeros síntomas de la infección. Hay ocasiones en que el virus causa rápido crecimiento de las células de queratina endurecidas en la almohadilla plantar. El moquillo es tan común y sus signos son tan variados que cualquier perro joven que este enfermo deberá traerse a la veterinaria para un diagnostica definitivo.


La prevención y protección del moquillo canino:
Los perros que sobreviven a una infección natural pueden desarrollar inmunidad para protegerse del moquillo durante el resto de su vida. Hay muchos perros - especialmente cachorros - que no sobreviven a una infección adquirida naturalmente. La protección más segura es la Vacunaciòn, pero desgraciadamente, los científicos no han inventado todavía una vacuna contra el moquillo que garantice la inmunidad del perro durante toda su vida con una sola serie de aplicaciones. Los cachorros que nacen de hembras vacunadas contra el moquillo adquieren cierto grado de protección natural por un tiempo. Si la madre amamanta a los cachorros, los mismos obtienen una inmunidad adicional gracias a las sustancias en el calostro, o primera leche. El grado de protección que un cachorro recibe, varia en proporción a la cantidad de anticuerpos que la madre tenga, pero nunca será completamente suficiente. Esta inmunidad pasiva transmitida por la madre disminuye con gran rapidez a las dos semanas de nacido.